Administremos los ruidos internos mediante “El Ruido silencioso”

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Cuando el ruido, es el ruido en el ruido.

El secreto es saber administrar el ruido; es que éste es la llama que nos hace ser seres racionales únicos, sui generis.

Empero, el ruido, que prevalece por insistencia, se arraiga casi de forma egoísta a nuestro ser y nos hunde en un mar consciente de amnesia, a tal punto que ni lo notamos, o siendo conscientes de ello lo confundimos con nuestra propia esencia, con parte de nosotros, que en si lo es, de algún modo artificial, por adhesión.

 

La clave está en que seamos conscientes de nuestros ruidos internos; es decir, de los pensamientos, ideas, preocupaciones, de la totalidad de las emociones que son propias del ser, ¿o no tanto?.

 

¿Qué es lo que piensan en este instante?, ¿y hace 10 o 15 minutos?, ¿su mente estaba centrada en el aquí y el ahora en un 100%?

El ruido es la actividad mental de cada uno de nosotros en cada instante y en todo momento, con todo lo que ello significa en cuanto a pensamientos y emociones constantes del devenir del día a día. Recuerdos del pasado, vivencias del presente o proyecciones a futuro, segundo a segundo.

¿Cuántas veces somos conscientes de esto? ¿Y de la importancia que ello tiene al momento de tomar decisiones? Una de las grandes consecuencias de éste, es que cuando no se puede contener interiormente, repercute exteriormente y se hace sentir, deja de ser un sonido inaudible y pasa a incidir no solo en relación a nosotros, sino también respecto de terceros, para bien o para mal, ya sea en forma medida o desmedida, dependiendo del grado de emoción que estos carguen.

Es por ello, que todos debemos de practicar el “ruido silencioso”, éste nos invita a reflexionar y administrar nuestras actividades mentales, como si fuese una especie de filtro de pensamientos y emociones; el primer y máximo control de nuestras posteriores acciones, y por ende de nuestra vida.

Éste ruido (el silencioso, pese a lo antagónico de su tautología) es el que debemos de aplicar dentro de nuestras capsulas (físicas y mentales).

No obstante ello, personalmente creo que la cuestión está en no conformarse con el solo hecho de generar un mutismo externo, dado que debemos comprender que el lenguaje es una exteriorización de los pensamientos internos, y si no trabajamos la paz desde dentro, por más que permanezcamos taciturnos al mundo exterior nos estaríamos en definitiva engañando diariamente.

Y estas situaciones estimados lectores, debemos de tenerlas presente en todo ámbito social. Aplicarlo en nuestras casas, en el trabajo, con los amigos, en definitiva con el prójimo, trabajando siempre en nosotros mismos a los efectos de profundizar nuestra practica y los gratos resultados de ésta.

Administrar nuestros pensamientos y emociones, y con ello nuestra concentración en el ahora, nos permite dejar de lado todo tipo de pensamientos virales o acciones instintivas que pueden desencadenar emociones negativas en lo interior o procederes vertiginosas en lo exterior de los cuales nos arrepentimos a diario demasiado tarde; no solo por como repercute en nosotros mismos, sino también respecto de terceros.

Como el ruido mental inadecuado es malo, entiendo que el silencio absoluto también lo es para el hombre, dado que el uso de la razón es imprescindible a los efectos de la intelección del todo. Por ello la importancia de saber gestionar nuestros bullicios internos con el objeto de conocernos definitivamente, ya que somos lo que pensamos, y una mente que encadena inconscientemente pensamientos, es algo de lo que preocuparnos y ocuparnos; comencemos a ser conscientes de ello, en definitiva de lo que somos.

Una vez logremos identificar todo aquello dispensable para nuestra mente, tendremos la gracia de concentrarnos en lo que deseemos, y cualquier distracción exterior o interior será detectada y controlada con mayor facilidad.

Reitero, el silencio (o “ruido silencioso”), no es la ausencia de ruido, es la consecuencia de la administración adecuada de los ruidos mentales.

El silencio nos permite concentrarnos en el aquí y en el ahora a los efectos de aprender. Debemos adjudicar un momento en el día donde si o si practicamos la administración de los ruidos en nuestra mente, sin pretextos, dejando de lado todo tipo de pensamiento mundano, no sin antes ser consciente de estos. Por otro lado, nos permite fortalecer nuestra tolerancia, ya que nos recuerda que todos somos parte de una unidad, con nuestros defectos, virtudes, y bienvenidas desigualdades, las que nos hacen seres únicos e irrepetibles.

Accede a que seamos personas más empáticas, ya que escuchamos con atención al prójimo, y reflexionamos, sin ningún tipo de prejuicio; enraizando así nuestros niveles de tolerancia.
Nos enseña que el momento justo para expresar nuestros ruidos internos al exterior, es también importante. Aprendemos que para todo hay un momento adecuado, respetando  tiempos y espacios.

Estimados lectores, a continuación los invito a reflexionar sobre:

  • Vuestros ruidos o silencios; como repercuten en nuestro ser, y como respondemos o actuamos a causa de ellos, en los diversos ámbitos de la vida.
  • Si nos gana la emoción pura o aquella que precede a la razón.
  • La importancia de ejercitar nuestro mundo interno, a modo de utilizar este beneficio en nuestro día a día; y con ello, no solo generar un ámbito placentero en nuestras vidas, sino también respecto de quienes nos rodean, y con ello, en definitiva aportar un granito de arena al mundo.

Les deseo lo mejor para sus vidas 🙂

 

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