El auto concepto como base fundamental para el pulido perfecto de nuestro ser.

Estándar

 


Podríamos sostener que dedicar tiempo a  nuestro ser no siempre apareja un resultado positivo, ya que el trabajo diario que realizamos sobre él puede ocasionar daño o peligro inminente de daño sobre nuestra persona o sobre terceros.


 

Trabajar, moldear, pulir nuestro ser puede aparejar resultados positivos o negativos, debido a que el trabajo diario si bien tiene una base objetiva de fondo, es típicamente subjetivo, ya que es nuestra mente la arquitecta de la obra.

Ésta es quien realiza los planos, la distribución de la estructura, la supervisión de la misma; es la que crea, modifica y extingue situaciones de hecho, cognitivas y en definitiva nuestra realidad. Por lo cual si el arquitecto no cuenta con las herramientas necesarias para realizar su cometido, o teniendo las mismas no sabe cómo utilizarlas, o incluso sabiendo hacerlo boicotea su propio arte por otro (por ejemplo: el del daño), aquel ser resultante va a ser otro no deseado (¿o sí?), y esto es algo en lo cual debemos detenernos y meditar.

¿Qué clase de arquitectos somos de nosotros mismos? ¿Cuánto tiempo al día dedicamos a la introspección? ¿Qué es lo que estamos puliendo y para qué? ¿Estamos trabajando positivamente para nuestro ser y para las personas que nos rodean? ¿Somos conscientes de nuestros pensamientos y acciones?

Para entender el fondo del asunto es necesario hacer hincapié en una cuestión que considero fundamental, y que a mi modo de ver, es la base del todo: El auto concepto.

Somos, respiramos, sudamos, nos alimentamos de auto concepto. Éste lo es todo. Incluso puedo afirmar que la base de las enfermedades mentales y consecuencias psicosomáticas tienen vinculación con un auto concepto tocado o disminuido, ya sea porque éste ocasiona o desencadena la enfermedad, o porque esta lo altera directamente.

Lo definimos como la opinión que una persona tiene sobre sí misma y el cómo los terceros lo piensan a uno(por ende el auto concepto es de naturaleza intelectual). Es decir, la etiqueta que nos ponemos a nosotros mismos, ya sea por cómo nos pensamos y/o como nos piensan terceros, que puede ser de carácter positiva o negativa.

Por lo cual, es muy importante tener presente que tipo de etiquetas nos colocamos a nosotros mismos e identificarlas. Sin embargo, también es fundamental tener presente que muchas de las etiquetas que cargamos en la espalda nos fueron colocadas cuando éramos niños,  adoptándolas como reales sin poder refutarlas o cuestionarlas racionalmente, simplemente las aceptamos y adquirimos como propias y verdaderas, por lo cual es muy útil y necesario identificarlas y hacernos responsables de su existencia y debido pulido, para no seguir reforzando conceptos erróneos a partir de percepciones y realidades falsas.

No quiero dejar de hacer mención a la conexión y efecto en cadena que el auto concepto tiene con el auto estima y la seguridad personal. Es muy importante para entender como funcionamos y como todo ello influye a la hora de trabajar nuestro ser.

La formula es la siguiente: a cuanto mayor auto concepto, mayor auto estima, y en consecuencia mayor seguridad personal.

Empero, la formula opera proporcionalmente de la misma forma cuando el auto concepto se encuentra tocado, es decir que va a repercutir negativamente a nuestro auto estima y en consecuencia a nuestra seguridad personal.

El auto estima es emocional, refiere a como nos afecta emocionalmente lo que los demás piensan de nosotros y lo que nosotros pensamos de nosotros mismos (como nos valoramos), a diferencia del auto concepto, que como ya expresamos supra es intelectual.

Por ende, podríamos decir que nuestras inseguridades son respuesta directa de nuestro etiquetamiento y como emocionalmente nos sentimos en respuesta a ello. Podríamos decir por ejemplo que un tercero daña nuestro auto estima, porque refuerza nuestro auto concepto previo, por lo cual ese tercero no es el gran responsable de nuestras dificultades, sino uno mismo a partir del pre concepto creado.

La Epigenética sostiene que el 80% de nuestra personalidad y forma de actuar, sentir y pensar es resultado de un conjunto de experiencias previas que determinaron la producción de reacciones químicas y otros procesos en nuestro organismo que incidieron directamente en nuestra secuencia genética  (por ende puede ser modificado si cambiamos nuestra realidad), y solo el 20% restante procede de lo genético per se (es decir, no puede modificarse).

Ahora bien, si nosotros somos responsables de nuestro auto concepto, también lo somos en forma previa y posteriori de nuestros pensamientos. Los de carácter negativo son alimento o combustible que refuerza o fija las etiquetas.

Por ende, también debemos de ser conscientes de nuestros pensamientos negativos y no juzgarlos, ya que al ser consciente de los mismos, si los juzgamos reforzamos su significado a nivel inconsciente, debido a la guerra interna entre consciente e inconsciente (detalle no menor), y pensar positivamente de forma consciente cuando dejamos de estar en el denominado periodo refractario, es decir aquel estado emocional mediante el cual solo pensamos unidireccionalmente en sintonía con la emoción negativa que experimentamos y que puede durar varios minutos, luego de la situación fáctica vivida. Por lo cual, los pensamientos positivos deben de ser elaborados conscientemente en un periodo donde no surjan negativos, ya que su negación los fortalece.

Por otro lado, es necesario referirnos también brevemente al vínculo entre nuestros pensamientos y nuestras emociones, así como también a estas y a nuestros estados de ánimo.

A pensamientos negativos, emociones negativas. Es una regla simple que de ser constante moldea nuestro estado de ánimo y nuestro temperamento.

Por ello debemos ser conscientes de la realidad que creamos, de nuestras percepciones y pensamientos, como de nuestras etiquetas. Es importante a los efectos de poder iniciar de forma consciente y planeada el trabajo en nuestro yo interior, en su pulido. De lo contrario sería un accionar a partir de una realidad que desconocemos, o peor, que creemos conocer en forma equivoca. Por lo cual sería un esfuerzo improductivo, o mal dirigido, basado en creencias erróneas o dañinas, a través de percepciones ficticias.

Sin embargo, si nuestra realidad se basa en un auto concepto tocado y somos conscientes de ello, el trabajo sobre nosotros va a ser más complicado que quien goza de un auto concepto elevado, pero de todos modos bien dirigido y fructífero.

En definitiva, es importante conocernos de verdad a los efectos de poder utilizar las herramientas que la vida nos brinda para pulir nuestro ser, de lo contrario estaríamos trabajando a ciegas sobre algo inexistente, y por ende equivocando el camino. Esto no se trata de trabajar en nosotros mismos por el mero hecho de trabajar, sino que se trata de hacerlo de la mejor forma posible para no hacernos daño, y es por ello que debemos comenzar a transitar el sendero de la introspección como medida preparatoria para comenzar a pulir el yo.

Deseo que el siguiente articulo sea una pequeña guía que lleve a la reflexión sobre el debido uso de las herramientas para el perfeccionamiento de la mente y el cuerpo humano.

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