La carrera infinita

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Cada uno de nosotros en particular fuimos entrenados para correr. Por ello, somos atletas.

Quizás pienses:

-Fabián ¿Cómo que soy un atleta?

Si, sos un correcaminos empedernido. Pero un coyote a la vez.

Corremos permanentemente detrás de aquello que deseamos, y huimos a su vez de aquello que detestamos. La cuestión es que por una u otra razón no dejamos de correr. La carrera tiene por fin llegar a la meta, ya sea obteniendo lo añorado o dejando atrás aquello que no queremos en nuestras vidas.

Es importante destacar que cuando corremos para satisfacer un deseo, a la vez lo hacemos para dejar atrás algo. La carrera es unidireccional siempre, aunque circular como las pistas de atletismo.

Comenzamos a correr desde muy jóvenes, la sociedad nos enseña a hacerlo. Corremos detrás de aquello que nos hace sentir mejor, ya sea un bien material o inmaterial, el “amor”,etc. Corremos para sentirnos mejor con nosotros mismos. Para ser aceptados. Para sentirnos seguros. Para impresionar al resto. Para satisfacer deseos. Para no enfrentar miedos. Para no sentirnos vulnerables. Para cumplir exigencias impuestas. Para sentirnos completos. Para no dejar de correr. Para olvidar. Para huir del pasado. Para alcanzar el futuro. Para volver al pasado y huir del futuro. Para llorar el presente. Para no respirar. Para escapar, para ser felices, Para…….

¡Pará! Seamos conscientes de que vivimos en piloto automático. Que corremos sin saberlo. La mente es una atleta profesional, nos nubla. Ni siquiera miramos para el costado la mayoría de las veces.

Hoy pensaba en lo paradójico de las carreras. El fin de las mismas es llegar a la meta. Para ello los atletas se preparan y entrenan. ¿Para qué? Para ganar. ¿Y qué hacen cuando ganan? Dejan de correr. ¡Se preparan para dejar de correr! Es paradójico, ¿no?

Se entrenan para volver al punto antes de salir: el no correr, pero para ello corren. Es que haber llegado a la meta implica dejar de correr.

Ahora imaginemos lo mismo, pero cuando llegamos a la meta, enseguida surge otra ¿te suena?, la carrera se vuelve infinita. En las maratones largas, los participantes son hidratados cada cierto tramo para no desfallecer, y poder seguir corriendo en condiciones. Cuando la carrera es infinita, no hay condición alguna.

En la maratón hay una meta final definida. En la vida que nos inculcaron vivir, la meta final parece no visualizarse, y si bien hidratarse cada cierto tiempo al principio ayuda, a la larga no dejar de correr es perjudicial.

¿A qué viene todo esto? Correr todo el tiempo implica no tomarse una pausa.

Parar es bueno. Lo necesitamos. Nos necesitamos. Vivimos en una sociedad que en general peca de egocéntrica. ¡Miremos a los costados!, ¡ayudemos a los demás!, ¡ayudémonos a nosotros mismos!

¿Cuánto tiempo en el día dedicamos a ayudar a alguien conocido o desconocido? Ayudar es hermoso. Produce bienestar y felicidad. Ser altruistas nos hace felices. No tengo dudas de que junto con la gratitud son la fórmula de la felicidad.

¿Eso quiere decir que no tenemos que tener metas? No. Tener objetivos en la vida es lo que nos mantiene vivos. Pero no corramos, disfrutemos del trayecto.

En lo que refiere a los objetivos o metas siempre recomiendo subdividir el trayecto en varias “mini-metas” que en su conjunto conllevan necesariamente a la meta u objetivo principal. ¿Para qué? Para evitar el frustramiento. A veces nos proponemos metas a largo plazo, y cuando pasa el tiempo sin conseguirlas muchas veces las dejamos de lado. En cambio, si nos proponemos mini objetivos, cada vez que logramos uno, disfrutamos del mismo, y juntamos fuerzas para seguir avanzando.

Es muy importante que cada vez que logremos un mini objetivo nos recompensemos. El recompensarse implica hacer algo que nos gusta, con la consciencia de que lo hacemos porque nos lo hemos ganado. Por ejemplo, comer un helado y pensar: “Este helado lo disfruto porque conseguí lo que me propuse. Es el premio por lograrlo.”

¿Por qué es efectiva la recompensa? Porque el inconsciente se alimenta de placer (si, es como un pac-man del placer), y si lo entrenamos para cumplir metas, sabiendo que por cada meta cumplida estará allí la recompensa, más disciplinados seremos en lograr objetivos. No solo el querer será consciente, será inconsciente también.

Volviendo al tema principal, es menester ser conscientes del presente, y detectar cuando la mente se va hacia el pasado o al futuro, o simplemente cuando se enreda en preocupaciones. La mente es una herramienta, por lo cual debemos utilizarla de la mejor forma posible. Ello generará mayor salud mental, y un poco de descanso a una actividad mental incesante.

A continuación, haré referencia a ciertas actividades que realizo en el día y que entiendo son necesarias para poder llevar a cabo los objetivos diarios (ya que a mí me dieron resultado), de forma más armoniosa, y saludable:

1- ) Meditación– La meditación es una herramienta muy poderosa, ya que no solo genera modificaciones biológicas en nuestro organismo, sino que produce también una profunda sensación de paz interior. Debido a que al principio no es fácil para la mente acostumbrarse a meditar (ya que se opone en forma rotunda a vivir el presente), aconsejo iniciar la práctica de a poco. Por ejemplo, 3 minutos por día la primera semana, 5 minutos la segunda, etc. En lo particular medito a la mañana para comenzar el día relajado, y también por la noche, antes de acostarme a los efectos de preparar la mente y el cuerpo para el descanso. 

2- ) Gratitud– Los minimalistas agradecemos por todo lo que tenemos, ya que solo poseemos lo necesario. Esto nos ayuda a ser agradecidos con todo. Una mente que no desea lo material constantemente abre las puertas al mundo exterior. Particularmente, agradezco una puesta del sol, despertarme con el ruido de los pájaros en la mañana, por los haces de luz que ingresan a través de la persiana del dormitorio al amanecer, por los amigos que tengo, por tener techo y comida a diario, por poder tener la posibilidad de ayudarme a mí y a terceros, entre otras muchas cosas.

3- ) Vivir el presente– Vivir el presente nos tranquiliza. Una mente acelerada que va y viene sin sentido, nos distrae y abruma. Personalmente busco momentos en el día donde solo me concentro en el aquí y ahora para reducir así el alboroto mental del pensamiento. Por ejemplo, realizo siempre el ejercicio mientras viajo al trabajo en ómnibus, como así también a la vuelta, de regreso a casa. Me concentro en el paisaje, las personas, disfruto el ahora. Si lo practican, verán generalmente a los pasajeros mirar el celular, estos atiborran así a su mente consumidora de nimiedades, con tal de no descansar. En definitiva, lo importante es buscar momentos en el día para darle descanso al pensamiento y disfrutar del ahora. Disminuyendo así las tensiones y maratones mentales improductivas e innecesarias.

4- ) Ejercicio físico– Es sabido que el cuerpo genera endorfinas (además de otras hormonas) al realizar actividades físicas. La endorfina es una hormona que cuando se libera en el sistema nervioso genera bienestar y alegría; disminuyendo por ende la sensación de dolor emocional. Por otro lado actúa también como analgésico natural, reduciendo  la ansiedad y el estrés. Particularmente, realizo ejercicio al menos 3 veces por semana, lo cual me es fundamental para realizar objetivos personales de la mejor forma posible.

5- ) Yoga– El yoga es una disciplina que une al cuerpo, con la mente y el alma. Permite realizar a través de asanas, pranayamas y mudras, un viaje hacia el interior de nuestro ser, permitiendo al final de cada clase (Hatha yoga) descansar a través de la postura más difícil: Savasana (o postura de relajación). Actualmente realizo en mi casa la serie de Sivananda yoga.

6- ) Relaciones sociales– Las relaciones sociales son fundamentales en el día a día, ya que nos permiten ser empáticos y disfrutar con el prójimo de momentos únicos e inolvidables. Es otra de las formas de gozar de una salud mental adecuada, ayudando a la mente a oxigenarse. Sin embargo, es menester aclarar que cuando me refiero a las relaciones sociales, lo hago desde un punto de vista minimalista. Es decir, solo aquellas que nos hacen sentir bien (familia, amigos, conocidos, desconocidos), o aquellas que realizamos con personas sin sentir compromiso alguno. Debemos dejar de lado todas aquellas relaciones que nos hacen mal, o que hacemos por compromiso. Nos quitan tiempo y no son realizadas de corazón. Ante estas, es preferible ser sinceros y decir: No las quiero en mi vida.

7- ) Descanso apropiado– Descansar apropiadamente es fundamental. Para ser productivos y alcanzar nuestras metas es necesario dormir adecuadamente. Para tener un sueño reparador en lo personal necesito dormir 7 u 8 horas diarias. Dormir poco afecta directamente el sistema cognitivo y emocional.

8- ) Pensamiento positivo– Debemos ser positivos día a día. El cerebro se alimenta,  amolda y se nutre de acuerdo a lo que hacemos y pensamos, debido a la neuroplasticidad. Por lo cual sencillamente somos lo que hacemos y pensamos. ¡Generemos redes neuronales positivas!

9- ) Reír– “Un día sin reír es un día perdido” Charles Chaplin. La risa es salud, genera emociones positivas, y moldea el estado de ánimo si hacemos uso de ella todos los días. Es antidepresiva (ya que reduce los niveles de hormonas causantes del estrés, como el cortisol) y un analgésico natural que libera endorfinas y serotonina. Además disminuye la presión arterial. Si observamos que no reímos durante el día lo suficiente,  recomiendo meditar por la noche esbozando una sonrisa. Está comprobado científicamente que si forzamos la sonrisa, el cerebro no la distingue de una que surge natural y espontáneamente. Por lo cual los efectos en el organismo son los mismos.

10- ) Ser ético– La ética genera tranquilidad. Refiere a dar valor a la palabra dada, no generar sufrimiento en los demás, actuar con valores sociales buenos. Y sobre todo determina que la mente no se preocupe por las actuaciones u omisiones realizadas. Cuando se es ético, uno vive con menos preocupaciones, y mayor bienestar emocional. Por ende, menos acelerado.

Vivir de ésta forma es como apagar el motor de un auto mientras se circula por una pendiente. Uno avanza, pero se regocija con la tranquilidad del silencio. Uno se contacta con la paz interior que emerge al reducirse el ruido. Así es como uno puede centrarse en los objetivos y no perder el foco.

En definitiva, evitemos vivir en una carrera infinita. Busquemos la pausa adecuada que genere paz y tranquilidad en nuestra vida, a los efectos de satisfacer nuestros objetivos.

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