Los bienes no traen felicidad.

Estándar

Es sabido que la búsqueda de la felicidad es un anhelo de todo hombre. Es que sentirse feliz es mágico, no solo en cuanto a lo que genera en uno, sino también en lo que transmitimos a los demás.

En los tiempos que corren el referido sentimiento se confunde con estatus social, objetos materiales y ciertos estereotipos de belleza, entre otras identificaciones del ego.

Hoy me referiré a porqué los bienes no nos traen felicidad.

El mercado nos vende la felicidad haciéndonos creer que cuanto más tenemos y más acumulamos, mejor nos sentiremos. Sin embargo, acumular y poseer más cosas no nos hace más felices, sino que nos predispone a ingresar en un círculo vicioso agobiante y estresante, ya que la búsqueda nunca termina, transformándose ésta en un estilo de vida dependiente y cansino.

Dependiente debido a que necesitamos de los objetos materiales para sentirnos bien, aunque sea por unos segundos. Y cansino porque literalmente vivimos para ello.

El psicólogo inglés Michael Eysenck utiliza el término adaptación hedónica a los efectos de explicar que el bienestar tras la obtención de un objeto material es efímero, ya que rápidamente nos acostumbramos a él, y saciado el deseo, buscamos nuevamente algo que nos genere placer y satisfacción. Comparando así al ser humano con un Hamster, corriendo en una rueda, sin llegar a ningún lado.

La verdadera felicidad se encuentra en el día a día, en el momento presente, disfrutando el instante absoluto y atemporal, con pasión por lo que hacemos. Es decir, se encuentra en nosotros.

No se encuentra en las cosas, de ser así se compraría, y estaría condicionada a estas.

Comprar una casa, un auto, o ropa no nos hace felices verdaderamente, ya que nos adaptamos fácilmente a los bienes materiales. Sin embargo, hay necesidades básicas como tener un lugar para pernoctar y poder alimentarnos que son necesarios para comenzar así la jornada con menos preocupaciones.  

Así también es importante convivir en un entorno amoroso y de energía positiva. Las neuronas espejo van a realizar un buen trabajo allí, así como también el hipocampo, encargado (entre tantas funciones) de analizar el entorno y hacer un juicio de valor bueno o malo, que genera inmediatamente emociones positivas o negativas, asociadas a pensamientos de igual índole.

Los minimalistas nos centramos en aquello que de verdad nos hace bien y nos importa, dejando de lado todo tipo de distracciones o problemas, todo bien material o inmaterial innecesario, relaciones tóxicas, compromisos, etc. Todo aquello que atente contra nuestras pasiones o creencias, lo dejamos fuera de nuestras vidas. Todo aquello que interrumpa el presente perfecto también lo dejamos de lado.

Generalmente, cuando compramos cosas, estamos llenando un vacío interno. Hacemos gastos innecesarios para sentirnos mejor, aunque todos sabemos que el placer obtenido es temporal.

¿Eso quiere decir que no tengamos cosas?

No. Solo tengamos aquellas cosas que de verdad sean necesarias para nosotros, y que no sean por ende superfluas o resultantes de deseos temporales, para así dedicarnos a aquello que nos hace felices.

Tener pocas cosas ayuda a que nos centremos en lo que de verdad nos gusta y/o apasiona, genera poder de ahorro económico, ayuda a mantener el orden en el lugar, además de ahorrar mucho tiempo en el mantenimiento de la casa. Los espacios despejados nos liberan del estrés y transmiten tranquilidad, paz y armonía. Genera un buen estado de ánimo, y humor.

Hideko Yamashita, a través del Dan-Sha-Ri (El primer libro minimalista que compré hace un poco más de tres años) nos invita a transitar “una intervención desde el mundo de lo visible hacia el mundo de lo invisible mediante el orden”.

Y explica que “para lograrlo son necesario tres cosas:

1.- Dan: Cerrar el paso a cosas innecesarias que tratan de entrar en nuestra vida.

2.- Sha: Tirar los trastos que inundan nuestras casas.

Resultado de estos dos actos llega un tercero:

3.- Ri: Un “yo” desapegado de las cosas que vive en un espacio sin restricciones, en un ambiente relajado”.

Hideko Yamashita – Dan-Sha-Ri: Ordena tu vida – Editorial Paidos – Páginas 14-15.

Por otro lado, y concomitantemente Fumio Sasaki expresa:

“Si lo piensas, no hay una sola persona que haya llegado a este mundo sosteniendo una posesión material en las manos.

Todo el mundo empezó siendo minimalista. Nuestro valor no es la suma de lo que poseemos. Las cosas solo pueden hacernos felices brevemente. Los objetos materiales innecesarios consumen nuestro tiempo, nuestra energía y nuestra libertad.”

Fumio Sasaki- Goodbye, things – Rocaeditorial – Página 37.

Desechemos todo aquello que no es necesario. Es así como podremos enfocarnos en la armonía y en la felicidad del tiempo presente, donde nada falta y nada distrae.

Si miras alrededor, muchas de las cosas que posees en algún momento te generaron placer. En el presente de seguro no te generen la misma emoción, o generándola no será de la misma magnitud.

Ahora piensa lo siguiente, si la felicidad dependiera de las cosas, los ricos serian 100% felices. Sin embargo, todos sabemos que la felicidad no tiene relación con la riqueza material, ya que el estrés, la depresión y la ansiedad no distinguen clases sociales.

Entonces, ¿Dónde está la felicidad?

En nuestro interior.

La felicidad se siente, es una emoción, que debemos cultivar día a día. Y no lo hablo sin conocimiento de causa, ya que en mi vida, pasé por la frustración varias veces, la tristeza como sentimiento constante, la ansiedad y la depresión como formas de vivir la vida. El auto sabotaje, los pensamientos negativos, la soledad, la adicción a los videos juegos para aislarme del mundo, entre otras situaciones y sentimientos, que en su conjunto condicionaron mi forma de ver la realidad. Es así, no siempre tuve el deseo de sentirme bien, y disfrutar por ende la vida.

Empero, a partir de que comencé a entender a la mente y a la vida por primera vez, descubrí que es posible vivir en armonía diariamente, creando así momentos de felicidad.

Deseo tengas un hermoso día :-).

4 comentarios en “Los bienes no traen felicidad.

    • ¡Hola Luciano! Gracias por tu comentario. No es fácil, pero si puedo decirte que es posible. Solo debemos enfocarnos en lo que es necesario para nosotros, a los efectos de poder dedicarle tiempo a nuestras pasiones y sentires, sin distracciones. Un abrazo desde Uruguay.

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  1. Hola Luciano hoy descubro tu blog muy interesante. También hace algún tiempo que practico el minimalismo y es un aprendizaje constante. En ello las finanzas es un tema importante, hay que planificar desechar y priorizar y se puede concretar lo q deseas, saludos desde Mar del Plata, Argentina.

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